Marzo Paraguayo

 

Hace 13 años, en 1999, Paraguay vivía un momento fatídico de su historia. La situación política se veía desbordada, la amenaza de un posible régimen dictatorial estaba en el aire y no habían pasado 10 años del último golpe de Estado que derrocaba este régimen de la mano del Dictador Alfredo Stroessner. Muchos tenían ese recuerdo fresco en la memoria y no querían repetir la historia; la última semana de aquel, ahora conocido, Marzo Paraguayo enfrento a los paraguayos que decidieron ponerle pecho cual murallas en defensa de la libertad contra los ataques de aquellos mismos paraguayos que “extrañaban” el régimen dictatorial de épocas obscuras.

El pueblo paraguayo se caracteriza por ser un pueblo de poca memoria, en parte porque antes de este universo 2.0 no había forma de garantizar los registros históricos, y de haber registros, quedaba a merced de la subjetividad del editor, dejando así muchas lagunas que ahora se pueden ir dilucidando a medida que se va re-estudiando (re-editando) la historia. No por esto se garantiza de que todo lo que se lee ahora es verdad, y todo lo escrito anteriormente es sólo ficción. Las garantías que tenemos ahora al ser parte de la historia con este mundo 2.0 es que todos los que vivimos este momento estamos expresando una realidad que al ser colectiva, lo escrito hoy, mañana ya es parte de un gran documento histórico. No obstante a merced de una revisión apropiada para su veracidad.

Pero a pesar de todas las herramientas que tenemos a disposición, la injusticia sigue moviendo los hilos, y casos como el de Marzo de 1999, que se llevó la vida de 7 jóvenes, quedan en el “opá reí” (del guaraní, opá: termina, reí: de valde). Y como decía, el paraguayo tiene “memoria floja” por que hoy, después de 13 años, seguimos leyendo y escuchando la necesidad de volver a aquel régimen dictatorial, que supuestamente pondrá al país en el “hilo”, siendo que en nuestros cortos años de democracia todavía padecemos de las secuelas de aquellos tiempos dictatoriales, todavía vemos nombres de aquellas épocas en las papeletas, en los cargos públicos, esos hombres con los vicios de antaño siguen debilitando el crecimiento de un país que necesita de la justicia y que necesita aprender a vivir en democracia.
 


 

 



Patricia Silva Casco es Comunicadora. Hace un poco de radio (www.1035.fm) y colabora con www.agendarte.net. Nacida en Asunción del Paraguay pero malcriada en la fronteriza Ciudad del Este.