Yo soy Sonia Vera

 

Está semana se complico bastante para escribir la columna ya que circulan tres temas tan diferentes entre sí pero que bombardean al punto de quedarse en un punto fijo y no por querer quedar bien o mal, sino porque sorprende realmente lo que se lee y se escucha.

De las invasiones a tierras trabajadas en la zona de Ñacunday y la mano del Gobernador de San Pedro y posible candidato a la Presidencia en el 2013 destaco la explosión xenofóbica que se crea siendo que muchos ya conocemos el desenlace, es como una novela que repite su argumento, y aquí no se mide el patriotismo, hacer patria no es invadir una tierra que sabemos, en menos de un año la vamos a estar cambiando por vacaí y pinga. No defiendo a los colonos, que en su mayoría ya son nacidos en tierras paraguayas, aunque no absorban nuestra cultura, pero defiendo su trabajo, ya que nos consta a todos que en caso de que las tierras sea cedidas, las mismas volverán a ser vendidas a otros colonos, o incluso a los mismos.

Hablando de disputas paraguayo-brasileras, ya no es sorpresa ver como ambas selecciones y sus respectivos clubes representantes en los torneos de la zona son el destaque en cuanto a futbol. Si, las mujeres también nos acoplamos al comentario futbolístico, pero para hacerla corta, la selección paraguaya está “casi” ganando todos sus partidos, ojala la racha se halla quedado en la cancha ayer, y que el encuentro con Brasil sea igual de emocionante.

Y por ultimo, me sumo a la campaña YO SOY SONIA VERA. Si, es así como las mujeres vemos todo, tratamos de darle la vuelta y encontrar el lado “vivible” a la situación, hasta que terminamos con 2 tiros en la cabeza. No importa el pasado en estos casos, ni voy a mencionar el accionar de la familia que esta viva, la situación que vivió Sonia Vera es similar a muchas que por contener toda una sociedad (la familia es una sociedad) aguantamos mucho, aquí no se mide el “que dirán si me separo” y tampoco “la billetera del fulano”, aquí se mide la falta de confianza en la entidades que deben accionar en los casos de violencia intrafamiliar, no hay un solo caso que sirva de ejemplo para animarse a denunciar, todos los casos de denuncia pasan por un test de humillación a la mujer que al final, en la tercera denuncia muere antes de ser socorrida.

Parece que olvidamos que la mujer es la base de esa microsociedad y denigrándola lo único que hacemos es enseñar a nuestros hijos que eso es normal, y ellos maltrataran o se dejaran maltratar y el círculo nunca tendrá fin.

Desde una ofensa a dos tiros en la cabeza no hay mucha diferencia ahora, espero que después de este caso, al menos se inicie el proceso de contención y la sociedad también aprenda a juzgar tanto a las victimas como a los victimarios.

 

 


 

 



Patricia Silva Casco es Comunicadora. Hace un poco de radio (www.1035.fm) y colabora con www.agendarte.net. Nacida en Asunción del Paraguay pero malcriada en la fronteriza Ciudad del Este.